domingo, marzo 20, 2011

3

Eran tres los impacientes, dos muertos de armonia, otra desaparecida, unica solitaria queda colorida en una arbitraria coincidencia que enmantela una sien clandestina, sera no mas para perder la cordura, un solo amanecer, un solo anochecer, hasta quedar evaporada por los gestos amables de la tonada intimidante de la voz que sucumbe a una maza de entremes entre uno que sueña y otro que mata. Sin partir en dos la historia, sigilosa camina empapada, -el frio es mas dulce cuando es compartido-, pensar desde un glacial encrispado de reflejos queda uno sumiso con la sola idea de conocer este destino.


Tan solo tres, dos a medio dia y uno talvez después; las indicaciones son mas confusas en la superficie, sobre todo con la soldadura que se funde con el calor del sol naciente que nuevamente inhunda a cada uno, como un as bajo la manga, como un perfecto desconocido de mas de quinientos años vivo que sin oir su latido susurra con ritmo una sutil melodia que penetra el sensorio y despierta el instinto.


Sin perderlos de vista, se hacen conteos incansables desde el alba al pasado meridiano, empecinados encajan en perfiles distintos, disfrazados de vacio y se acercan entrelazandose desboronados por la ansiedad, -la verdad no fue escrita en colores- asi de simples, acompañados cada uno por elefantes que parecen sostener su peso sobre esta inesperada ventura.


No es violencia, es concilio, desnudez a luz de mares, cansancio invertido, solo seran tres...