lunes, agosto 01, 2011

ser sin ser


Tempranito, tempranito, invite al ojo del mar que me invadiera las pestañas, debe ser el cansancio el que me acerca a esa palida idea de dejarme volar sobre esos azules vientres de sal, solo para asi decir que me he envuelto de azahares el aliento, simplemente para no mentirle a la noche y dejarla pasar sin bailar la tonada distante del satelite que ronda mi sarcastico humor provinciano que aun no comprende la satira odisea del ser sin ser bienvenido. Es aqui justo en las madrugadas del vecino de mis ojos, donde ese aroma de arrebato se instala saboreandome la piel, hasta encarnecer sus breves disturvios en mis manos que deliran por redactar la tardia respuesta al olvido. Sin embargo, tempranito vuelvo, y luego me reduzco en la mísera simpleza de mis palabras sorprendidas por la balanza de mis sueños y pesares, quisiera contemplarle desde lejos, invisible a sus sonidos que evaporan mi presencia y que desacelerando los meridianos logran armonizar en dos palabras que dia a dia esperan sentadas justo por detras de mi lengua, en espera de la tormenta verborreica que producen las sonrisas caracolas que congojan con la acustica de sus adentros. Solo invite al mar a que me invada las pestañas, tempranito, tempranito, para que no me canse del va y ven de sus adentros, solo para mecerme entre el vientre amargo del deseo, del anhelo desvencijado de ser sin ser bienvenido.

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